Victoria sobre la oscuridad

Porque nada queda a la «suerte» es que el tema escogido para el campamento va muy de la mano con todo lo que da vueltas en mi cabeza. (versículo clave de esta semana Juan 8:36)

Ya dos días de predica mañana y noche y es maravillosa la forma en que Dios habla a través de su palabra y responde cada una de mis dudas, hoy me recuerda quien era antes, como creía cada una de las mentiras que el sistema me enseñaba, como sanó mis heridas, mis penas y cubrió mis faltas, como pudo lidiar y ser paciente con cada una de mis trancas. En el fondo, como mucho, no somos más que niños heridos, con faltas, con problemas de aceptación, seguridad o amor.

Cómo dicen en una telenovela mexicana: «Entre ser y no ser… yo SOY!» tengo mi identidad clara y mi propósito, soy Cristiano, hijo del Dios altísimo y puedo aparentar serlo, puedo vivir una doble vida, ser uno en la iglesia y otro en el mundo, pero elijo SER, con lo que me gusta y lo que no tanto: ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? — Job 2:10

Hoy he vuelto a recordar que fuimos hechos a imagen de Dios, conforme a su semejanza (al menos así fue en el origen), con todo el potencial hacia lo bueno, hacia el verdadero amor, con el fin de tener una conexión real con nuestro creador, son esas cosas que hacen explotar mi cabeza, aún con el conocimiento tan mínimo que tengo de Dios. Reconocer quien y como es Dios, hace dar un enorme sentido a versículos como este. (Genesis 1:26)

Deja un comentario