Este post es seguido al anterior, también de «miluchainterior», nos presenta de manera visual la otra cara de la moneda, la que nos interesa, como mantener la sobriedad sexual, en otras palabras como mantenernos en santidad, puedes revisar el post en su sitio o leer la cita bajo el enlace.
Este diagramita que les propongo es útil para ilustrar el ciclo de la SOBRIEDAD SEXUAL. Hace un tiempo una amiga me hizo notar que sería interesante mostrar una alternativa real al ciclo de la adicción que he presentado en otra parte de este blog. Y pues paso a presentarles la idea.
Como pueden ver, los eventos desencadenantes (arriba a la izquierda) van a estar siempre a lo largo de nuestras vidas. Es lo que se llama tentación, o simplemente las circunstancias que nos debilitan. Estas pueden ser frustraciones, problemas en el trabajo o en la casa, o cualquier otro descuido. Los desencadenantes comunes identificados han sido hambre, soledad, enojo y cansancio. Evidentemente es en ese momento que tenemos mayores chances de no caer en el ciclo de la adicción, pero podemos ir al ciclo de la sobriedad sexual. En realidad es un desafío para nosotros el poder guardar la sobriedad, pues pareciera que estamos condicionados a caer en el ciclo adictivo. Esto se debe principalmente a que estamos acostumbrados a dar satisfacción al deseo y a la adicción del proceso.
Con claridad el primer paso, apenas identificamos la tentación, la tensión, la presión de actuar conforme a los deseos sexuales, debería ser “humillarnos”. Ya sea delante de Dios, practicando Su Presencia y su amor, y reconociendo que sin El no podemos ni estar en su presencia ni mucho menos vencer a la tentación y al pecado sexual (en todas sus formas, incluyendo la masturbación compulsiva, la pornografía, las prácticas como la homosexualidad, el sadomasoquismo, la bestialidad, la pedofilia, etc.). Como dijimos anteriormente, en estos casos se puede recurrir a alguien de confianza para compartir la carga emocional de la tentación, y que nos pueda ayudar a identificar cuales sean las raíces y mentiras que son las raíces de estos momentos de tensión. Normalmente el contar con un compañero de rendición de cuentas es primordial en estos casos. El compañero de rendición de cuentas debe ser algiuen de mucha confianza, alguien que tiene acceso a preguntar sobre cualquier detalle de nuestras vidas, por sórdido que sea. Este nivel de vulnerabilidad es indispensable en la prevención de las caídas. Normalmente, esta persona (que en muchos casos es la esposa) puede tener acceso al uso del internet mediante softwares tales como ser Safe Eyes, Covenant Eyes o X3-Watch.
Pero por si acaso, un buen soldado tiene siempre un buen plan. Es bueno identificar las cosas que nos dan placer: comunión con los hermanos y hermanas de la iglesia, hacer algo creativo como cocinar, tocar música o pintar o algún tipo de arte, y definitivamente ejercitar el cuerpo. Estas cosas nos permiten primeramente retirar el foco de nuestra atención de lo que nos tiene en tentación, segundo experimentar algo de verdad a través de la comunión, y vivir algo de la naturaleza de Dios en nosotros (la creatividad).
El plan deberá incluir hacer amputaciones radicales, como por ejemplo evitar los lugares de cruising gay, evitar las revisterías con estantes de pornografía, evitar los sex-shops, saunas y demás sitios de encuentros. Asimismo, para muchos con adicción al internet, será necesario cortar el acceso a la red, y el acceso al dinero o a las tarjetas de crédito! La amputación radical es individual y cada uno de nosotros debe saber cómo manejarla. Un ejemplo es dejar las tarjetas de crédito con la esposa, llevar poco dinero en efectivo (lo suficiente para los gastos de comida por ejemplo, pero nunca lo suficiente como para comprar una revista o alquilar los servicios de un acompañantes). Otro ejemplo muy común es el de pedir habitaciones sin TV en los viajes de negocios!
Una vez pasada la presión, estaremos nuevamente en estado de decir “no lo volveré a hacer”! Evidentemente, esto solamente funciona por gracia y con el poder el Espíritu Santo.




