Luego de mi ultimo paso por el blog, mi vida calló en picada a un precipicio espiritual, recuerdo el momento exacto cuando comenzó mi angustia y mis temores, luego de ver un video motivacional (no es ironía) lo que debería haberme dado ánimos, en mi caso me hizo darme cuenta que no tenia un norte ni un objetivo claro, solo pude sentir como la angustia y desánimo se apoderaban de mi, cada día mi corazón se ponía mas duro e insensible no solo a la voz De Dios si no a todo lo espiritual, en mi interior el Espíritu Santo aún hacia su trabajo como firme ancla del alma, me detenía en tomar cualquiera decisión apresurada, no les miento, ya estaba casi decidido a irme de la iglesia a otro país y empezar mi vida de 0, solo estaba esperando el momento para hablar con pastor e irme sin dar más explicación. Pero Dios envió agua en el desierto, asistí como lo he hecho los últimos años, al retiro de varones de mi iglesia, siendo sincero no iba ni dispuesto a que Dios me hablara, pero sabia que era un buen momento para reflexionar.
Bastó solo una predica de introducción al retiro para estar de rodillas al suelo, con un nudo en la garganta y el corazón a mil para darme cuenta que Dios aún estaba tratando conmigo, que Él tiene aún planes para mi y mi objetivo estaba claro:
MISIONES
Una y otra vez se hablaba de dejarlo todo, pagar el precio, tomar la cruz, negarse a si mismo, estar en los negocios de mi padre, ser un pescador de hombre, un seguidor de Cristo, un cargador de paralíticos (Marcos 2:3), uno predicador tenaz (Hechos 14:20), un grano que muera para dar más semillas (Juan 12:24-26) que pierda sus sueños, sus anhelos, su vida en este mundo a causa de predicar el evangelio de Jesucristo.
Entonces estaba todo claro, debía elegir a quien servir, si al mundo y los deseos de la carne o a Jesucristo, porque todo este tiempo estaba siendo tibio (Apocalipsis 3:16), no estaba en el espíritu ni estaba en los deleites del mundo. Y ciertamente no puedo negar la existencia de Dios (Salmos 14:1), ni menos la obra de Jesus en la cruz, por consecuencia, toda su palabra se hace verdad (Juan 17:17), sus bendiciones y la condenación.
Elegí así hacer su voluntad, dedicar mi vida a mi señor Jesucristo, consagrarme por completo al deleite de su palabra y a la predicación de su evangelio, elegí amar al perdido sobre mis propios intereses, sobre mi propia comodidad. Aún no sé muy bien que se vendrá y ya siento el peso de todo lo que tengo que dejar, que no son solo mis sueños, si no también mi comodidad y mi propia familia que está muerta espiritualmente. Volveré a santificar mi vida, perseveraré en tener una pureza sexual, me esforzaré en crear hábitos de oración y lectura, y sobre todo, buscaré la dirección de Dios para saber dónde quiere que valla. También estaré orando por un compañero o compañera que tenga el mismo llamado que yo, me vendría de maravilla un partner con quien batallar.
Por lo pronto esas son las novedades. Estaré escribiendo más a menudo contando mi preparación y lo que valla aconteciendo.




