El llamado

Cuando Dios llama al hombre a su obra, su mujer debe tener el mismo llamado, pues cómo andarán dos por el mismo camino si no están de acuerdo? (Amós 3:3). El llamado no tiene fin, Dios llama para siempre. Dios no se agrada en los que renuncian. 

Existe un llamado que Dios hace a todos sus hijos y también es para siempre: 1º Pedro 1:13-16 → el llamado a ser SANTOS. 

El creyente debe vivir de acuerdo a los deseos de Dios. La santidad es el resultado o evidencia de una salvación genuina. Ceñid vuestro entendimiento es dejar todo lo que no impide crecer en Cristo. Jamás debemos dejar que nuestra mente divague sin ser guardada en santidad, es un honor que Dios nos use, para lo cual tenemos que tomar una desición. 

La santidad también afecta tu área de influencia: permite que otros vean que tu eres un hijo obediente. No sebes quien te está observando, pero tu tienes una poderosa influencia en alguien. 
La santidad tiene que afectar tu conducta: la forma en que conversamos, que nos conducimos como creyentes o lo que declaramos con nuestras acciones. 

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