El ciclo de la adicción sexual

Este post no es original mío, es de autoría del blog «miluchainterior» y lo comparto con ustedes, pues proyecta el ciclo del pecado en la adicción sexual, aunque sirve de igual manera para cualquier adicción o pecado que sea recurrente en nuestras vidas.


En el diagrama precedente he tratado de esquematizar el funcionamiento del ciclo adictivo (adicción a la pornografía, adicción a la masturbación, adicción al sexo en general: encuentros anónimos, prostitución, etc.) En principio, todos nos encontramos en el lado izquierdo del ciclo, en la decisión “no lo haré más” (probablemente resultado de la vez anterior: que idiota cómo pude hacerlo?). Pero obviamente, la tensión comienza a crecer, y las circunstancias de la vida nos desencadenan el deseo de satisfacer nuestras necesidades de la manera “conocida”. Entonces, si estamos además cansados, hambrientos, enojados o solitarios (CHES!) pues nos convencemos a nosotros mismos que nos “merecemos” un arreglito. Entonces, viene la tentación: ya sea el internet … es solo youtube, no es peligroso … o es solo un sitio gay, pero sin desnudos … o simplemente vemos a la persona con el físico perfecto y viene la lascivia … Entonces, podemos todavía resistir y postponer el ciclo, pero poco a poco se va “cargando” de presión, y ya la siguiente vez fuma uno un cigarrillo, como siempre, con la luz apagada, y pensando en la próxima vez. Hay una vocesita que te dice: la siguiente vez será buena y mejor. Y uno como imbécil que va creyendo! Y se sigue dando el proceso, tal vez pasar por una revistería, a comprar chocolates y el periódico, pero aprovechando de mirar la estantería porno o gay … hasta que tarde o temprano vamos a caer en el acto mismo: horas frente a la pornografía, masturbación compulsiva, etc, etc.

Conozco muy bien el ciclo.

Y viene el mini-ciclo. Sobre todo a los gays: “Mierda, por qué no habré usado condón?” “Esta es la última vez que voy al centro comercial” “Nunca más iré al parque” “No voy a volver a este sitio de pornografía” ”Nunca más voy a contratar una prostituta” y mil cosas más. Promesas, promesas mentirosas que uno se hace, y lo peor es que se las cree! Y el ciclo se queda latente hasta le próxima vez.

Para quedar libres del ciclo, es importante notar que hay intervenciones de comportamiento: Orar y practicar la presencia de Dios, resistir con todas las fuerzas, huir o salir corriendo, o llamar a alguien. A veces, lo último es lo más difícil puesto que uno tiene que humillarse y reconocer que necesita ayuda. Clave en esto es que solos no podemos vencer una adicción, y que para eso está (teóricamente) la Iglesia o el Cuerpo de Cristo sobre la Tierra. Es importante tener en cuenta estas salidas, y de ser necesario crear las condiciones para que haya alguien a quién recurrir en tiempos de necesidad, y seguir firmes practicando la presencia de Dios y creyendo sus verdades sobre nuestra identidad.

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