Esa fue toda la lucha de mi 2018, pero jamas dudé:
- de mi salvación.
- de la existencia de Dios y su obra.
Mi comunión estuvo muerta por largos meses, meses realmente oscuro donde me aparte completamente del camino, donde caí en pecado, volví a mi vómito, sentí como si volviera 7 años en el tiempo, pasé por las mismas luchas y de las mismas me rescató Dios en su fidelidad, mi pastor dice: «Quien más ama es a quien más se le ha perdonado» y así es, hoy amo aún más a Dios por todo el perdón que experimento en mi vida.
Pero hoy tengo gozo, no se muy bien como explicarlo, pero desde que comencé a leer el blog de «mi lucha interior», mi fuerzas se han renovado, desde mis comienzos en el evangelio me preguntaba si existirían más personas con AMS (atracción del mismos sexo) cristianos fundamentales que lucharan cada día su batalla y no acomodaran la palabra de Dios a su vida, al menos para saber como llevan el tema, cuales eran sus avances o retrocesos, pero como en muchos lados, ya sabrán que mejor ni hablar de aquello aunque sean solo luchas, muchas veces me sentí llevando un peso enorme en mis hombros, porque como es sabido, pecado es pecado delante de Dios, no hay grande ni chico, pero el hombre no lo ve así. Al igual que otros pecados de impureza sexual, son temas difíciles de hablar, difíciles si no tienes amigos cristianos, maduros en la fe, que te ayuden en las luchas y en la santidad. En fin, gracias a esta personas que escribió sus luchas, me animé a escribir las mías y dejar la culpa y la auto conmiseración, de esta forma, restauré mi comunión con Dios, hoy vuelvo a leer con gozo su palabra, a disfrutar el tiempo de oración y agradecer el tiempo de compartir con mis hermanos y amigos en Cristo.
Hace unos mese discutía a Dios porque no me hablaba claramente como quería, porque no hacia el milagro en mi, porque permitía que tantas pruebas abatieran mi alma. Vi como un amigo de la noche a la mañana habló Dios a su corazón y cambiaron sus convicciones, dejó de ser el mismo y no paraba de hablar de Dios y como había tenido misericordia con él todo estos años, y me alegré en gran manera por él, y anhelé lo mismo para mi, quería que Dios me tocara de tal forma que dejara todo mi sucio pecado y mi dolor para ser un radical, y se le oré con lagrimas, preguntado porque yo no, si mi espíritu estaba dispuesto y sediento de su verdad, deseaba con el corazón esa agua viva, que me hiciera cambiar, que afirmara mis flaquezas espirituales y que me apartara de la fornicación y la desdicha. Pero mis días de pataletas terminaron, como un silbo apacible y delicado (1 Reyes 9:12) Dios habló a mi corazón.




